EDITORIAL
Una vez más como en estos últimos veintisiete años CAFES DE MEXICO esta en circulación, para bien de la comunicación objetiva e imparcial del sector cafetalero mexi- cano.
A través de la larga trayectoria de nuestra revista hemos contado con grandes anécdotas, unas malas y la mayoría buenas, así es como nos acordamos de nuestros viajes a Veracruz, al inicio de CAFES DE MEXICO, donde nuestros amigos nos han recibido desde siempre con muestras de calor humano y amistad. Don Domingo Muguira, en Córdoba, así como Don Juan Bueno. En Jalapa, amigos como Federico Piñero que ya se nos adelantó, en Coatepec, amigos como Don Antonio Murrieta, cuyas atenciones están presentes y se guardan en los grandes recuerdos, faltó mencionar a Don Rafael Guillaumín, amigo y admirador de CAFES DE MEXICO desde sus inicios y que visitamos recientemente convaleciendo de enfermedad, que a sus 83 años como dice él, algo tiene que empezar a dar lata.
Don Rafael, el amigo comprometido con el café y luego con el bambú, de aventuras como el hacer un hotel en donde alguna ocasión contamos los autos que pasaban por la carretera desde el Ventanal de los Cocuyos y contamos seis en un lapso de cuatro horas y el único huésped del hotel era el que escribe. Don Rafa, como la gente lo conoce, que en nuestras visitas siempre nos ha dedicado su valioso tiempo y sus pláti- cas que ilustran por esa vida llena de ideas y sueños que siempre las ha sabido llevar a buen término y realización, queremos que este mensaje de amistad este presente en nuestro amigo y que le fortalezca para que su recuperación sea lo antes posible y lo tengamos como siempre al pie del cañón.
Desde este foro Don Rafael, nos sumamos para que se reestablezca de sus males y nos unimos a esa energía universal que se manifiesta con el pensamiento para que lo tengamos muchos años.